
Modulación de circuitos cerebrales
La neurocirugía funcional permite intervenir sobre circuitos cerebrales específicos para corregir alteraciones del movimiento, controlar crisis epilépticas y aliviar el dolor severo. Está indicada cuando los tratamientos médicos convencionales no logran un control adecuado de los síntomas.
Mediante radiocirugía dirigida y técnicas quirúrgicas selectivas, tratamos temblor esencial, enfermedad de Parkinson, epilepsia refractaria y dolor oncológico y funcional. Estas terapias actúan directamente sobre el origen del problema, mejorando significativamente la calidad de vida del paciente.
Neurocirugía funcional
Trastornos del movimiento
Incluyen temblor esencial y enfermedad de Parkinson. Cuando los medicamentos no son suficientes, la radiocirugía permite tratar circuitos específicos del cerebro sin cirugía invasiva.
Epilepsia
Crisis convulsivas recurrentes que no responden al tratamiento médico. En casos seleccionados, la cirugía o radiocirugía permite tratar el foco responsable y reducir las crisis.
Dolor oncológico y funcional
Dolor severo y persistente que no mejora con medicamentos. Se puede tratar mediante radiocirugía dirigida a centros específicos del cerebro, reduciendo el sufrimiento y mejorando la calidad de vida.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se considera la neurocirugía funcional para Parkinson o temblor?
Cuando los medicamentos no controlan adecuadamente los síntomas del temblor esencial o la enfermedad de Parkinson, la radiocirugía permite tratar circuitos específicos del cerebro sin cirugía invasiva, mejorando el control motor del paciente.
¿Se puede tratar la epilepsia con cirugía o radiocirugía?
Sí. En casos seleccionados de epilepsia que no responden al tratamiento médico, la cirugía o la radiocirugía permiten tratar el foco responsable de las crisis convulsivas y reducir su frecuencia o eliminarlas.
¿Cómo se trata el dolor oncológico y funcional severo?
El dolor severo y persistente que no mejora con medicamentos puede tratarse mediante radiocirugía dirigida a centros específicos del cerebro. Esta intervención reduce el sufrimiento del paciente y mejora significativamente su calidad de vida.



